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La energía solar fotovoltaica, el gran respaldo en la crisis sanitaria por COVID-19 en Alemania y China

Queda demostrado que tras la aparición de la primera gran pandemia de este Siglo XXI, el virus COVID-19, la necesidad de mantenerse en constante evolución hacia nuevas fuentes energéticas y comenzar a dejar a un lado la dependencia de un sistema energético basado en fuentes fósiles se hace cada vez más imperante.

Basta con observar la abrupta caída de los precios del petróleo para estar frente a uno de los desafíos más importantes que ha enfrenado los diferentes servicios eléctricos en el mundo y en especial para México.

Sin embargo, frente a oportunidades directamente proporcionales, encontramos por un lado desafíos donde asumir el reto y costo de la dependencia de un sistema energético fósil poco rentable y que aleja de las metas planteadas del Acuerdo de París.

Por su parte, en la otra cara destacan la necesidad de salvar vidas a causa de la pandemia del COVID-19 donde mantener el funcionamiento de los sistemas eléctricos del Estado a través de una fuente confiable que garantice un funcionamiento óptimo en hospitales y millones de hogares es imperante para evitar daños aún mayores.

COVID-19 en el mundo

La necesidad de contar con un sistema de reserva de energía limpia

Son diversos los casos conocidos donde el contar con un sistema de reserva de energía limpia como la fotovoltaica ha sido un aspecto clave para los países que les permita salir adelante luego de atravesar una catástrofe.

Algunos ejemplos de ello puede ser observados en Japón luego del Tsunami de 2011 o más recientemente en Puerto Rico tras el paso del Huracán María en 2017.

Muestras que respaldan que los sistemas energéticos de emergencia potenciados por energía fotovoltaica y un almacenamiento de la misma, permitieron a estos países mantenerse a flote en sus actividades de emergencia, rescate y servicios básicos a la población.

Alemania y China como modelos para un nuevo sistema energético renovable

Alemania y China se han convertido en ejemplos de quienes han sabido aprovechar las bondades de adoptar un nuevo sistema energético renovable desde hace más de una década.

Tal es el caso, que recientemente la Asociación Alemana de Energía y Agua destacó que durante el primer trimestre de 2020, la energía renovable tuvo una representación del 52% en la generación eléctrica del país.

La asociación alemana de energía y el COVID-19

Asimismo, China obtuvo un crecimiento cercano al 12% durante los primeros dos meses de este año en la generación fotovoltaica según reportó en su informe IHS Market.

En ambos casos, adoptar estar nuevas fuentes energéticas les ha permitido a los dos países “minimizar el impacto económico provocado por la guerra de los precios de los hidrocarburos, mitigar su huella de carbono, a la vez de ayudar a la población más vulnerable con un servicio eléctrico eficiente, accesible, limpio, ilimitado y más económico”, según explica Eduardo López de Solar Power México.

COVID-19 deja al descubierto una gran oportunidad para México

Para México, el impulso de un sistema basado en la energía fotovoltaica representa una gran oportunidad que no puede ser pasada por alto.

Actualmente, el 85% del territorio nacional cuenta con las condiciones ideales para el desarrollo de proyectos de generación a Gran Escala y de Generación Distribuida que permitan aprovechar estas energías.

Esto podría significar un pilar de apoyo fundamental para el Estado para mantener un servicio eléctrico económico, limpio, eficiente y de fácil acceso a las poblaciones más necesitadas en un sistema sobrecargado.