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La biomasa, ¿qué es y cuáles son sus aplicaciones?

El interés en el aprovechamiento de múltiples formas de energía renovable se ha derivado a diferentes causas, la principal de ellas: la crisis energética.

Al hablar de crisis energética en la actualidad nos referimos a una escasez de los recursos no renovables. Esta escasez se debe principalmente al enorme crecimiento poblacional que demanda una mayor cantidad de energía; lo que hace pensar que a medida que pasen los años el problema se irá agravando, debido al aumento a gran velocidad de la población mundial.

Generación de energía

En comparación con las energías convencionales, las energías renovables son recursos limpios cuyo impacto es prácticamente nulo y siempre reversible.

Entre las energías renovables destaca el uso de productos obtenidos a partir de materia orgánica para producir energía, es decir, la biomasa, que abarca un gran grupo de materiales de diversos orígenes y con características muy diferentes.

¿Qué es la biomasa?

La biomasa

La biomasa es un combustible que se desarrolla a partir de materiales orgánicos, es una fuente renovable y sostenible de energía utilizada para crear electricidad u otras formas de energía. Con un suministro constante de residuos, desde las actividades de construcción y demolición, la madera no utilizada en la fabricación de papel, hasta los residuos sólidos urbanos, la producción de energía verde puede continuar indefinidamente.

Uso de la biomasa

La biomasa es un material orgánico no-fosilizado y biodegradable originado por las plantas, animales y microorganismos. Esto también incluye los productos, subproductos, residuos y desechos forestales, agrícolas y relacionados a la industria, así como las fracciones orgánicas no fósiles biodegradables de la industria y el sector urbano

Existe una gran variedad de tecnologías de conversión aplicables a la biomasa que serán empleadas en función del producto deseado a obtener en una biorrefinería. Estos procesos implican una descomposición térmica de los componentes de la biomasa y una liberación de energía en forma de calor u obtención de biocombustibles intermedios. Hay cuatro procesos básicos mediante los que la biomasa puede transformarse en calor y electricidad: combustión, gasificación, pirólisis y digestión anaerobia.

Combustión directa

Tradicionalmente, la biomasa se ha empleado en pequeñas calderas domésticas para la generación de calor. En general, se trata de sistemas de limitada eficiencia energética y de uso local, que no requieren de un tratamiento previo complejo del combustible.

Generación de energía con biomasa

Gasificación

La gasificación por su parte en un proceso termoquímico usado para convertir materia carbonosa en un gas sintético (CO2, CH4 y H2) de bajo poder calorífico en un ambiente con privación de oxígeno, por lo que este proceso permite producir metanol o hidrógeno.

Pirólisis

Se define como un proceso termoquímico de transformación de la biomasa que, mediante la aplicación de energía y en ausencia de oxígeno, transforma la biomasa inicial en tres productos: gases no combustibles, aceites y biocarbón.

Digestión anaerobia

Es un proceso microbiológico que se desarrolla en ausencia de oxígeno y que está fundamentalmente ligado al tratamiento de los residuos biodegradables. El producto final es el denominado biogás, compuesto principalmente por metano y CO2, el cual puede utilizarse para la producción de calor y/o electricidad.

Ventajas de la utilización de la biomasa

  • La biomasa es una energía renovable
  • Emisiones neutras de CO2
  • Apoyo a sectores rurales
  • Aprovechamiento de desechos

Desventajas de la utilización de la biomasa

  • Cultivos destinados a biomasa
  • Dificultad en el procesamiento y manejo
  • Baja densidad energética